Estancias
Relato Autobiográfico de Tikal Catena



Cuando yo era chico, pasábamos casi todos los fines de semana en Estancias del Pilar. Ahí andábamos a caballo por horas, dando vueltas por la zona. Al principio, recuerdo que solamente tenían unas caballerizas, un palenque, un bar, una cafetería, un quiosco, y un par de edificios más. El bar, la cafetería, y el quiosco se encontraban juntos, formando una pequeña plaza, en la que jugábamos a la mancha o a las escondidas. El palenque se encontraba en una colina, y estaba separado del resto de los edificios por una extensión de pasto que yo consideraba que era gigante, luego me di cuenta de que esa enorme pradera que tenía que cruzar medía nada más que dos cuadras.Siempre iba al bar, porque ahí tenía un “pinball” y una mesa de pool en la que jugaba con mi papá, y recuerdo que siempre que iba le pedía dinero a mi papá para jugar al pinball, otras veces para comprar algo en el quiosco, o íbamos juntos a jugar un partido de pool.
Todo empezó cuando, mi papá le regaló una yegua a mi hermana para su cumpleaños. La yegua era joven, un poco salvaje y tenía el pelo de un color blanco dorado.A mi hermana le encantaba andar a caballo y hasta hoy en día anda a caballo todo el verano, así que ella estaba contentísima. A los 4 años ya andaba bien, cabalgaba sola alrededor del palenque todo el tiempo, así que no era muy sorprendente que la dejaran moverse libremente entre los caballos.
Un día, volviendo del quiosco, vi que algo andaba mal. Faltaba el auto de mi papá y no podía encontrar a mi familia. Apresurado, le pregunté al padre de mi amigo qué había pasado.Él me contó que, cuando había ido al quiosco, le ataron las patas a la yegua de mi hermana. Luego, cuando mi hermana se le acercó para acariciarla, la yegua se puso nerviosa, y en un momento descontrolado, perdió el equilibrio, e intentando recobrarlo tiró una patada, y le abrió la ceja.
Aunque no habría sido sorprendente que a mi hermana esa experiencia la dejara traumada, no fue asi. El accidente no la marcó en lo más mínimo, y no cambió su actitud hacia los caballos.
Hoy en dia, el lugar es completamente diferente. Está lleno de lugares, casas, y actividades, pero en mi memoria, siempre lo recordaré así.