Michelle Zanier


EN UNA SEMANA Y UN DÍA




michelle.jpgMamá trabajaba en un colegio en Buenos Aires y papá vivía en Italia.
Un día, Gloria, una amiga de mamá le dijo: “Tengo que presentarte un primo mío que es un bombón.” Mamá la miró con cara rara, se rió y pensó, ¡está más loca! Gloria siguió: “Mi primo se llama Roberto. Vive en Milán, Italia, es muy flaco y alto. Tiene pelo negro y ojos marrón oscuro. Ahora está viniendo para acá porque tiene vacaciones. No sé por cuánto tiempo se va a quedar en Buenos Aires, pero por más que se quede un día, VOS lo vas a conocer.” Mamá no estaba muy segura, pero Gloria seguía insistiendo. Una semana más tarde Glo apareció con una foto de él.
A los pocos días Harry, el marido de Gloria, fue a la casa de mis abuelos y les dejó una tarjeta con algunos datos de mamá. La cuestión es que a los cuatro días mamá recibió una llamada de un número y una voz que ella no conocía. Del otro lado del tubo se escuchó una voz grave diciendo:

- Hola ¿Se encuentra Silvia Criado por favor? Yo soy Roberto Zanier, el primo de Gloria Zanier.
- Sí, soy yo.
- ¿Cómo estás? - Preguntó papá con un castellano medio raro.
- Muy bien, ¿Vos? – Mamá pensaba, qué sé yo si estoy hablando con el verdadero primo de Glo, o es alguien que se está haciendo pasar por él.
La conversación siguió, mientras se conocían. Mamá ya había entrado en un clima de más confianza, al darse cuenta de que tenía un castellano imperfecto, y siguieron hasta que en un momento papá le preguntó:

- Bueno, ¿Querés ir a tomar algo, algún día de éstos, para conocernos las caras por lo menos?
Mamá estaba un poco confundida, pero se arriesgó y contestó.

- Dale, me parece una muy buena idea. ¿Vos, cuándo podés?
- Pasado mañana me voy a Pinamar y después vuelvo y me quedo una semana más. Puede ser mañana o si no, cuando vuelva de Pinamar.
- Mejor mañana.
- Bueno, yo te paso a buscar por tu casa a las 10. ¿Te parece?
- Dale, perfecto – Y siguieron hablando, mientras tanto ella le pasó la dirección y le dio más detalles para que no se perdiera.
Al día siguiente papá llegó a las 10 puntualmente. Se subieron al auto y papá preguntó:
-¿A dónde vamos?
-¿Vamos a cenar? – dijo mamá
-Uh, yo ya cené. Lo que pasa es que en Italia se cena temprano, a las 8.
-Bueno, no importa, vamos a otro lado, y me como un sándwich, no tengo tanto hambre. – dijo mamá.
Fueron a tomar algo a Innsbruck, un bar que ya cerró. Ahí hablaron mucho tiempo sobre cosas de la vida de cada uno. Uno de los temas de los que hablaron fue cuánto tiempo papá se iba a quedar en Buenos Aires y qué iba a hacer en su estadía acá. Papá le contó que se iba a ir a Pinamar el 26. Allí se quedaría en la casa de sus padres dos semanas y después volvería a Buenos Aires sólo por una semana para volver a Italia. Papá le había comentado que hacía cinco años no venía a Argentina.
Diez días después, mamá y papá se encontraron en Pinamar. Mamá había sido invitada por otra amiga llamada Nicky. Durante los tres días que mamá estuvo en Pinamar, salieron juntos todos los días.
El primer día de mamá en Pinamar, papá ya le había propuesto de ser novio, por más de haberse visto solo 2 veces. Luego el último día que se quedaban los dos en Pinamar, papá le propuso ¡¡¡CASAMIENTO!!! Mamá muy sorprendida y contenta le dijo:

- ¡SIII.!
Luego cada un regresó a su casa. Mamá muy contenta le dijo la noticia a Nicky y a Lore, otra amiga que estaba en Pinamar. Al mismo tiempo papá le estaba contando a su familia. La familia de papá no lo podía creer. Y la familia de mamá no se enteró hasta el día siguiente en que mamá llegó a Buenos Aires.
Cuando mamá le contó a mi abuela, le dijo:

- Ay, hija, estas ¡LOCA!
Ese mismo día se fueron rápidamente al Registro Civil a sacar turno ya que papá debía volver a Italia a trabajar el domingo. Esto era el lunes. En el Registro Civil tuvieron suerte: una pareja se había borrado de la lista y había un turno para el viernes 15 de enero de 1993 a las 12 de mediodía. De ahí hasta el viernes fueron todas corridas. Mamá se mandó a hacer un vestido. No de novia, sino de civil. Mi abuela materna organizó la fiesta, que fue en el club, adonde ella iba, a la que fueron más de 100 personas, aunque era enero y estaba todo el mundo de vacaciones. Algunas amigas de mamá se volvieron de sus vacaciones, pero no muchas. Además no hubo mucho tiempo para contactar a todas. Tuvieron que comprar los anillos. Y lo más difícil fue conseguir un pasaje para mamá en el mismo vuelo de papá para irse a Italia, ya que además de casarse mamá se iría a vivir a Italia por tiempo indefinido.
El gran día hizo mucho calor. La sensación térmica era de 38°C. Papá estaba muy acalorado, vestido con saco y corbata. La ceremonia fue corta, pero emotiva y después fueron al club. Los invitados estaban muy contentos y no paraban de comentar que era una situación de película romántica. Mamá se sentía muy feliz. Los dos estaban muy convencidos de lo que hacían y no tenían dudas de que todo iba a salir bien, pese a que todos decían y pensaban que estaban locos. Al fin y al cabo todo salió genial.