En La Playa.
Relato autobiográfico de León




Recuerdo esa tarde, no hace mucho tiempo, cuando mi familia, dos amigos y yo viajábamos a Brasil, el calor radiante quemaba la piel, y comenzaba el viaje más divertido y emocionante de nuestras vidas.
El mar reflejaba el inmenso y sofocante sol, donde perfectas y grandes olas rompían contra la costa. El hotel se ubicaba justo enfrente de la playa, donde todos nos divertíamos mucho. Todas las mañanas cuando el sol se asomaba frente al mar, mis amigos Raúl y Marcos y yo íbamos a la playa a jugar al futbol, mientras nuestros padres dormían plácidamente.
Al mediodía, nos juntábamos todos y almorzábamos en el hotel, la comida era exquisita. Un día, estábamos esperando para comer, sentados todos en una mesa, cuando al rato apareció el mozo dispuesto a tomarnos el pedido. Todos dudaban, miraban una y otra vez la carta sin decidirse. Yo, por mi parte, sabía perfectamente que iba a comer tallarines, En ese entonces comía siempre lo mismo en todos lados. El mozo recomendó que pidiéramos ostras que eran la especialidad de la casa y que supuestamente estaban muy frescas y muy ricas. Casi todos se sintieron complacidos y aceptaron la recomendación. Yo ni siquiera acepté probarlos y comí tallarines.
Esa misma noche, una noche estrellada y muy calida, toda mi familia, mis dos amigos y sus familias vomitaron sin parar. Yo me sentía perfectamente y no entendía qué era lo que estaba pasando hasta que comprendí: ¡claro, las ostras que habían pedido al mediodía, estaban malas!.
Los días siguientes fueron una pesadilla para todos menos para mí, que la pasé estupendo. Todos tenían fiebre y vómitos constantes, mientras que yo me bañaba en el mar, disfrutaba la playa, y todos los días, todos, comía tallarines.